viernes, 16 de octubre de 2015

Riqueza de los hogares en Colombia se redujo en 23,4 por ciento


Entre el 2014 y el 2015, en Colombia se redujo la riqueza de los hogares en un 23,4 por ciento, lo que ha ubicado al país, junto con Rusia, España y Brasil, entre otros, en el 'top' 10 de los que más perdieron. (Vea el gráfico: Colombia entre los diez países en los que se redujo la riqueza).
Esta es una de las conclusiones del estudio ‘Riqueza global 2015’, del Banco Credit Suisse, que se basó en la riqueza de los adultos (mayores de 20 años) y realizó los cálculos a partir de la suma de los activos financieros (depósitos en bancos, dinero en efectivo, acciones o bonos) y los activos reales (el valor de la casa, el auto o los electrodomésticos), menos las deudas, ya sean hipotecarias o de consumo, según lo explicó Rodrigo Lluberas, uno de los autores del informe.

En el caso de Colombia, se parte de un universo de 31’382.000 personas (adultas) que amasan una fortuna total de 643.000 millones de dólares en el 2015, que venía de una cifra de 839.000 millones de dólares el año pasado, cuando eran 30’771.000 personas.
La riqueza de los hogares en el mundo es de 250 billones de dólares y se redujo en 2,4 por ciento, tras perder 13 billones de dólares. En Latinoamérica la reducción fue de 17,1 por ciento.
El fenómeno se explica por “los movimientos desfavorables de los tipos de cambio durante 2015, lo que hizo que países como Colombia bajaran el umbral de 25.000 dólares”, dijo Lluberas. Sobre ese tope empieza la pirámide de la riqueza.
Así, según los rangos utilizados por Credit Suisse, Colombia es un país de renta media baja, con el 64,6 por ciento de los adultos por debajo de los 10.000 dólares; un 32,6 por ciento entre 10.000 y 100.000; 2,7 por ciento entre 100.000 y 1 millón, y solo 0,1 por ciento sobre 1 millón de dólares.
Un aspecto que llama la atención del investigador es que los colombianos se endeudan como lo hacen los habitantes de los países desarrollados.
Según expresó Lluberas, “la deuda de los ricos colombianos, como proporción de los activos totales, aumentó de 8,5 en 2000 a 14,2 por ciento en 2015, un nivel similar a países como Estados Unidos (14,3 %) o Ucrania (15 %) y bastante por encima del promedio de América Latina: Uruguay (4,4 %), Paraguay (6,6 %)”.
Al igual que en el mundo, en Colombia la situación también cambiará en cinco años. “Hoy solo hay 37 millonarios y la cifra pasará a 68 en 2020”. En ese año, agregó Lluberas, “la riqueza promedio por adulto se espera que sea de 29.730 dólares, un crecimiento de 45 por ciento con respecto al 2015, cifra similar a la del promedio mundial (46 por ciento)”.

Salario mínimo: ¿por qué subirlo mucho o poco?

Los negociadores tienen frente a sí la expectativa de una inflación alta, la cual podría cerrar el año en lo que el centro de pensamiento Anif llama “el peligroso rango 5,5-6,0 %”. En consecuencia, el alza del sueldo básico en el país, en el 2016, tendería a acercarse al impensable 7 por ciento que ni siquiera pudieron lograr las centrales obreras el año pasado, cuando pidieron un aumento del 9,5 por ciento.

La mesa de concertación es un triángulo, integrado por Gobierno, empresarios y los sindicatos, cada uno de los cuales tiene sus seguidores, los cuales ayudan a construir el debate para que, desde el 7 de diciembre, arranque en firme la negociación que concluirá en la fijación d el salario mínimo del próximo año.
Dicho debate empezó ya, como de costumbre, polarizado entre argumentos de los empleadores, que este año jugarán con la carta de la desaceleración económica, y los de los trabajadores, cuya realidad cotidiana es la pérdida de poder adquisitivo, debido al incremento en precios de la canasta familiar, por la inflación. 
 

Techo del 6 %
Desde esta perspectiva, Anif estima que “el incremento del sml no debería desbordar el 6 por ciento, resultante de esperar una inflación entre 5,5 y 6 por ciento y unas ganancias en productividad cuasi nulas. De ser así, el sml pasaría de 644.350 a 683.000 pesos”.
Entre tanto, Juan Carlos Cortés, expresa que el país debe aprovechar el debate para considerar una actualización del procedimiento, alcance y criterios con que se trabaja en Colombia el sml. Más aún, si estamos frente a una sociedad con acuerdo para terminar el conflicto armado.
“Aprovechando los nubarrones de desaceleración, en Colombia debemos abrir el debate sobre cómo actualizar la discusión y adopción del salario mínimo. Fortalecer la tarea de la Comisión de Concertación de Políticas Laborales y Salariales es prioridad, para que su gestión no sea solo de unos días del año”.
Cortés agregó que “es bueno pensar en esquemas que permitan revisiones automáticas del salario frente a impactos económicos de recesión o crisis, pero así mismo, pensar en incrementos por buenos resultados económicos, aplicando menor rigidez”.
Salario diferencial
Por supuesto, vuelve a estar en boga la propuesta de adoptar salarios diferenciales, los cuales, según el ex viceministro Cortés, podrían pensarse desde distintos frentes. “Por sectores económicos (trabajadores del campo, por ejemplo, o profesionales) o por grupos poblacionales (salario mínimo para primeros empleos en población joven que se vincula al mercado laboral)”.
Aunque las centrales obreras son conscientes de la situación de la economía del país, no es posible dejar por fuera la honda brecha salarial que existe, la cual ubica a Colombia en los primeros lugares de los escalafones de desigualdad. Esta condición se acompaña de una informalidad laboral que, a mayo del 2015, sobrepasaba el 65 por ciento.
Por ello, Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT (Confederación General de Trabajadores) manifiesta que, aunque saben que la caída del precio del petróleo y la devaluación del peso entrarán en la discusión, no hay que olvidar a esa gran masa de trabajadores que devenga un salario mínimo o menos.
“Escucharemos a las pares y buscaremos negociar unos puntos por encima de la inflación”.
Otra de las piezas del debate del salario mínimo que saldrá a relucir en esta ocasión es la que defiende la idea de que en el país esta remuneración no es tan baja como se cree.
Stéfano Farné, director del Observatorio Laboral de la Universidad Externado de Colombia, sustenta que, ahora más que nunca, habrá que tener en cuenta que el salario mínimo en el país, comparado con el promedio salarial de los colombianos, es muy alto y también lo es frente al de otros países.
“Más o menos, el salario mínimo representa el 60 por ciento del salario promedio, mientras que el Banco Mundial dice que debe ser el 25 por ciento y algunos economistas proponen que sea del 45 por ciento”.
Ocde, en negociación
El debate, además, tendrá otro protagonista: la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), o club de países ricos al que quiere entrar Colombia.
Recientemente, este organismo presentó el informe ‘Foco en el salario mínimo después de la crisis’, en el que, casualmente, ubica a este país como uno de los que tiene un salario mínimo entre los más altos del mundo con relación al ingreso laboral promedio. Para ellos, la diferencia no es del 60, como para Farné, sino del 81 por ciento.
La encrucijada parece difícil, toda vez que está en la palestra pública el hallazgo reciente de la firma Mercer, según el cual un directivo de una compañía gana un promedio anual de 317 millones de pesos y su incremento proyectado para el 2016 sería alrededor del 11 por ciento, en contraste con el techo de 6 por ciento que proponen algunos analistas para los trabajadores que devengan el mínimo.
Lo cierto es que, para la negociación, según advierte Farné, hay que tener en cuenta que “el mínimo son dos cosas: la remuneración de una familia y un elemento de costos para las empresas. No se puede mirar solo por un lado o por otro”.
Martha Morales Manchego
Redacción Economía y Negocios



No hay comentarios:

Publicar un comentario